martes, 18 de diciembre de 2018

No todos los hombres, sí todas las mujeres

Para contaros lo acertado que es el documental "Tódalas mulleres que coñezo" ("Todas las mujeres que conozco"), de la directora luguesa Xiana do Teixeiro, tengo que empezar por justo después de que hubiese terminado. Sí, tengo que comenzar esta reseña por el momento en que la amiga con la que fui a ver la proyección y yo salimos del auditorio. Era la una de la madrugada de un martes y volvimos las dos caminado a casa. Antes de que se leyese la palabra FIN en la pantalla de cine yo ya tenía un mensaje de mi marido en la pantalla de mi móvil: "Por favor, no vuelvas sola. Que te acerquen en coche o ven con más gente. Dame una perdida cuando salgas, te espero despierto". Mi amiga también recibió la llamada de su pareja, ella tenía que recorrer un trecho sola desde mi casa a la suya, que estaba más lejos, así que él le pidió que le llamase en cuanto yo llegase a mi portal, para que fuesen hablando por teléfono durante el kilómetro que ella debía transitar sin compañía. Cogimos juntas un atajo por calles más estrechas en lugar de atravesar toda la Avenida de A Coruña, una de las más largas y principales de la ciudad de Lugo, para acortar camino y llegar diez minutos antes. Ninguna hubiera optado por el camino más corto, pero más oscuro y menos frecuentado, de no haber ido acompañada por la otra esa noche. En Lugo ha habido recientemente tres intentos de violación muy seguidos en plena calle denunciados por mujeres que caminaban solas de vuelta a sus casas de noche. El miedo a sufrir agresiones sexuales condiciona el uso que las mujeres hacemos del espacio público, vamos por unos itinerarios u otros según la percepción que tengamos para nuestra seguridad, descartamos rutas si están poco iluminadas o transitadas o si hay demasiados recovecos tras los que puedan acechar potenciales agresores, de noche siempre vamos apuradas, con el móvil y las llaves en la mano, pensando en cómo defendernos o avisar a alguien si pasa algo. Ese miedo también limita nuestra agenda y nuestro ocio, descartamos planes muchas veces si acaban tarde y no tenemos quien nos acompañe para volver, viajar solas es para unas un suplicio y para otras una quimera.


Un momento de la primera conversación entre mujeres que aparece en el documental, y que da lugar al resto de conversaciones


Este documental es una bella conversación entre conversaciones de mujeres, que narran experiencias en las que se han sentido amenazadas o experimentado miedo por el hecho de ser mujeres. La primera conversación de un pequeño grupo de amigas, que no puede ser más natural y a flor de piel, es una piedra lanzada al lago que da lugar a una estela de reflexiones de mujeres de todas las edades que van desde lo más íntimo y personal a lo más social y político. Las tres elocuentes conversaciones que contiene esta película son solamente el inicio de la conversación, pues es imposible terminar de verla sin que se encadenen conversaciones entre los espectadores de las anteriores conversaciones hasta el infinito. Es literalmente una documental que no tiene fin, con vida eterna más allá de la pantalla.

"Tódalas mulleres que coñezo" tiene su valor en haber logrado captar a mujeres hablando sin miedo ni límites del miedo y los límites con el que tienen que convivir como mujeres. Hay un momento especialmente revelador, en el que una de las protagonistas cuenta un viaje que hizo sola en invierno a un pequeño pueblo apartado para hacer senderismo y que cuando volvió al trabajo y un compañero le preguntó si no había pasado mucho miedo por la nieve y los lobos duarente sus vacaciones, ella se dio cuenta de que esos peligros ni se le habían pasado por la cabeza, pues todas las luces mentales de alerta se le habían encendido al encontrarse con hombres en un entorno aislado. "Vivimos noutro mundo (vivimos en otro mundo)", subraya esta chica, y esta es una de las grandes conclusiones de este filme, que hombres y mujeres transitamos por realidades paralelas, y para comprobarlo solo hay que pensar en cómo se siente un hombre que camina solo por la calle de noche encontrándose de frente a un grupo de mujeres y cómo se siente una mujer encontrándose en las mismas circunstancias con un grupo de hombres. Si como dice Nina Simone en una cita visual incluida al principio de la película, "ser libre es no tener miedo", nosotras somos menos libres porque el miedo se nos inculca de forma estructural y va aparejado a la desigualdad social entre hombres y mujeres.


La película se estrena comercialmente este mes de diciembre en los cines Numax de Santiago de Compostela


Este documental muestra mujeres expresando libremente su miedo, y por lo tanto su falta de libertad, pero no pretende con ello amedrentar a las demás mujeres. Al contrario, busca poner de relieve ese discurso del miedo como mandato de la feminidad y romperlo a base de señalarlo. En otro momento trascendental, la autora de "Tódalas mulleres que coñezo", Xiana do Teixeiro, que también es co-protagonista, cuenta cómo marcó su infancia y adolescencia el caso de las niñas de Alcásser, asesinadas después de ser brutalmente violadas y torturadas, y reflexiona sobre cómo el sensacionalismo mediático y su relato aterrador influye de forma paralizante en la vida diaria de las mujeres. Con este apunte da en el clavo, pues como analiza la politóloga Nerea Barjola en su libro "Microfísica sexista del poder", el llamado "caso Alcásser" es un paradigma de cómo se construye socialmente el peligro sexual que corren las mujeres para que funcione como aviso y castigo aleccionador por traspasar unas fronteras que las mujeres no deben cruzar y ocupar espacios que no les pertenecen.

Escribo estas líneas horas después de que se haya encontrado el cadáver de Laura Luelmo, una joven de 26 años que se había mudado desde Zamora a Huelva para hacer una sustitución como profesora. Los medios no dejan de resaltar su juventud, que se había ido a vivir lejos de su familia y amistades por trabajo, que lo último que se sabe de ella es que había salido a correr sola por el campo. Alcásser vuelve a repetirse otra vez, y las mujeres no paramos de recibir mensajes que nos disuaden de ser independientes, nuestra autonomía como ciudadanas de pleno derecho es un factor de riesgo. Aceptar un trabajo en otra comunidad autónoma o adentrarse sola en un bosque aunque sean las cuatro de las tarde es para una mujer el equivalente a lanzarse de un avión sin paracaídas, al menos así lo trasladan las tertulias de los magacines matinales y los diarios amarillistas. Una vez más la realidad nos demuestra, como apunta Xiana do Teixeiro en su película, que los discursos sociales y mediáticos diseminados al calor de los crímenes violentos contra las mujeres siguen operando como una contraofensiva patriarcal ante la conquista de derechos y espacios públicos de las mujeres. Gracias a autoras como ella, que enfocan las narrativas sobre el acoso y la violencia sexual desde una perspectiva feminista, podemos entender el miedo de las mujeres en términos políticos y darnos cuenta de que aunque no es infundado, tampoco es espontáneo, sino que es consecuencia de un terrorismo sistémico que se nos inculca desde la sociedad patriarcal, algo que tenemos que combatir y resistir desde el movimiento feminista. Conciencia y prudencia, sí. Pánico y parálisis, no.

La llave que abre la puerta hacia una sociedad libre del miedo por ser mujer la tiene una de las mujeres mayores de este documental, madre de dos adolescentes, que habla sobre la necesidad de educar más o los hombres para no agredir que a las mujeres para no ser agredidas. Aunque las protagonistas, las que hablan, son mujeres, son los hombres los que más deben escuchar estas conversaciones y sentirse interpelados. Escuchad con atención a todas las mujeres que conocéis, a las más cercanas. ¿Queréis vivir en un mundo en el que esas mujeres se asusten al veros? Por supuesto que no todos los hombres que conoces son peligrosos, claro que la mayoría no son agresores ni acosadores, pero sí todas las mujeres que conoces se han encontrado alguna vez con algún hombre peligroso, todas sienten miedo en determinadas situaciones y se han inhibido de hacer cosas por ese miedo, algo que a ti jamás te ha ocurrido como hombre. Le ha pasado a TODAS LAS MUJERES que conoces. Ese es el tema de conversación de este documental y de la lucha feminista contra la violencia sexual. Iniciemos otra ahora que sigue pendiente: qué pueden hacer todos los hombres y la sociedad en general para que todas las mujeres puedan vivir sin miedo, puedan ser libres.

3 comentarios:

  1. Todo lo que explicas es cierto, los hombres debería replantearse cómo tratan a las mujeres y cómo el sistema patriarcal no sólo coarta nuestra libertad, sino que nos obliga a vivir con miedo, a cambiar nuestras rutinas,a a dejar de hacer cosas que quisiéramos... Dejemos ya de lamentarnos por lo que pasa, como si nada tuviera que ver con nosotros, porque lo que pasa es causa de toda la sociedad y se soluciona a través de la educación en igualdad desde niños, desde que nacen y todos somos responsables de ello.

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  3. Tener precauciones es universal, para evitar delincuentes o violadores. Increíble igual es que PUEDAS caminar sola a la 1 de la madrugada. Eso sí que dice que las cosas no andan tan mal. Yo soy hombres y evito hacerlo también. Soy hombre y siento miedo también? vaya marica soy, no?

    Hablas de cómo defenderse pero a muy pocas mujeres les interesa aprender a defenderse. Por cierto, tu maridoo/pareja se interesan como vienes y que tengas cuidado. No está mal para ser hombres. Te quieren cuidar, eh? Pero vamos, que todos los hombres son malos malísimos. Al menos esa es la impresión que da. Porque si bien dices que los hombres malos son la minoría, hablas como si fuese responsabilidad de todos los hombres.

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